lunes, 12 de marzo de 2012

EL CÁNCER DE COLON


-       CANCER DE COLON

¿Qué es el cáncer de colon?

El colon es la parte del tubo digestivo existente entre el intestino delgado y el recto en la que se produce la absorción de líquidos del contenido intestinal y se forman las heces. El cáncer de colon es actualmente un importante problema de salud pública en los países desarrollados. Es el cuarto cáncer más frecuente en el mundo. En España, se registran unos 19.000 casos nuevos cada año.

¿Cuáles son sus causas?

Se trata de un cáncer cuya mortalidad e incidencia es más alta en los países industrializados. Aproximadamente el 80% de los casos son esporádicos, pero el 20% tiene una influencia genética, con mayor riesgo familiar en los que es necesario un mayor seguimiento y control.

La edad es un factor de riesgo fundamental, con un incremento brusco de la incidencia a partir de los 50 años. La presencia de un familiar de primer grado que lo haya padecido duplica el riesgo, y lo cuadriplica si el diagnóstico del cáncer se produjo antes de los 60 años de edad. El aumento de la incidencia está muy relacionado con el estilo de vida en los países industrializados.

Existen distintos factores de riesgo en relación al cáncer de colón: el consumo de grasas y de carnes rojas, sobre todo en conserva, embutidos o carnes preparadas; la obesidad, el tabaquismo y el consumo elevado de alcohol, así como la diabetes asociada a la obesidad. Los pacientes con enfermedad de Crohn y Colitis ulcerosa tienen mayor riesgo con respecto a la población general, sobre todo, en la enfermedad de Crohn (riesgo 20 veces superior).

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas del cáncer de colon dependen de su localización. Si se localiza en la zona final del colon o en el recto, próximo al ano, tienden a estrechar el tubo intestinal y suelen producir síntomas de obstrucción intestinal, alternando diarrea con estreñimiento, y produciendo  dolor abdominal de tipo cólico. Los cánceres en esta zona producen sensación de ganas de defecar, y la presencia de sangre roja en las heces, hemorragia, y heces en forma de cintas debidas a su paso por la zona de obstrucción. Los cánceres del colon próximos al intestino delgado no suelen producir síntomas intestinales, y se suelen manifestar por una anemia debida a la pérdida crónica de sangre, y la subsiguiente fatiga, disnea o palpitaciones.

En personas en los que el cáncer se ha mantenido silente, sin síntomas durante mucho tiempo, puede presentarse con una importante pérdida de peso y cansancio crónico, debido a las posibles metástasis, o por infecciones secundarias de origen intestinal.

¿Cómo se diagnostica?

La historia clínica, con la descripción de los síntomas o la existencia de antecedentes familiares es siempre fundamental en la sospecha de cáncer de colon. Entre las pruebas a realizar, la colonoscopia es el método diagnóstico de elección; es la prueba más sensible y específica, y permite obtener biopsias y realizar la resección de pólipos.

Otras pruebas son útiles en casos concretos, como el enema con bario para estudiar zonas intestinales no accesibles por la colonoscopia, o el TAC, que permite evaluar la presencia de metástasis o la afectación de órganos vecinos y ganglios. También pueden ser necesarias la radiografía, la resonancia nuclear magnética o la ecografía para facilitar la identificación de metástasis en determinadas zonas.

El estudio de sangre oculta en la heces es una prueba rápida, de primera línea, ante la sospecha diagnóstica de un posible cáncer de colon, así como el estudio de marcadores tumorales en la sangre, que tienen un valor pronóstico o permiten sospechar la persistencia del tumor tras la intervención.

¿Cómo se trata?

El tratamiento quirúrgico, con la extirpación del tumor, es el único tratamiento curativo. La extensión de la zona a extirpar, depende del grado de avance o extensión del tumor, desde la extirpación de un pólipo si el cáncer no invade todavía la mucosa intestinal, a la resección quirúrgica de parte del colon. En tumores ya muy avanzados puede ser necesario complementar el tratamiento quirúrgico con quimioterapia.

¿Cuál es su pronóstico, o como va a evolucionar después de su diagnóstico?

El principal factor pronóstico es el grado de avance e invasión del tumor en el momento del diagnóstico. Otros factores pronósticos son: el grado de afectación de los ganglios linfáticos, la existencia o no de metástasis, y la obstrucción o perforación intestinal, entre otros.

En el momento actual, el pronóstico de vida en los pacientes con cáncer de colon es bueno, y con gran calidad de vida una vez superada la intervención quirúrgica. La supervivencia a los 5 años en el estadio I de invasión es del 90%, y en el estadio II de invasión, superior al 70%.

Recomendaciones para prevenir el cáncer de colon

Teniendo en cuenta la asociación del cáncer de colon con los hábitos de vida, como el sedentarismo, la obesidad, la ingesta habitual de carnes rojas, o el tabaquismo, , las principales recomendaciones para la prevención del cáncer en la población general son:
  • Dieta rica en folatos (vegetales) y calcio (leche y derivados), y pobre en grasa y carnes rojas.
  • Abandonar el consumo de tabaco y evitar el consumo excesivo de alcohol.
  • Realizar ejercicio físico regular.
En pacientes de riesgo medio, es decir mayores de 50 años y sin síntomas ni antecedentes familiares, de acuerdo con el criterio de su médico, puede estar indicado realizar, según el caso:
  • Sangre oculta en heces: 1 vez al año, y si el resultado es positivo, se debe realizar colonoscopia.
  • Sigmoidoscopia flexible cada 5 años.
  • Sangre oculta en heces con sigmoidoscopia flexible: sangre oculta en heces cada año y sigmoidoscopia cada 5 años, que en caso de coincidir se realiza primero la sangre oculta en heces.
  • Colonoscopia cada 10 años.
  • Enema con bario de doble contraste cada 5 años.
La recomendación de pruebas de cribado periódicas en los pacientes con riesgo de cáncer colorrectal, depende del nivel de riesgo:
  • Alto riesgo de cáncer colorectal, es decir, pacientes con familiar de primer grado con cáncer de colon o pólipos adenomatosos diagnosticados antes de los 60 años o padecimiento de cáncer de colon en varios familiares: se recomienda realizar el estudio con colonoscopia cada 5 años, comenzando a los 40 años.
  • Pacientes con familiares de primer grado con cáncer colorrectal o adenoma diagnosticado a una edad mayor de 60 años, o familiares afectados en segundo y tercer grado: se recomienda realizar sangre oculta en heces anual o bianual, y sigmoidoscopia cada  5 años o colonoscopia cada 10 años.
  • En los pacientes diagnosticados de poliposis familiar, cánceres colorectales hereditarios o con presencia de pólipos adenomatosos, deben de seguirse pautas de colonoscopia o sigmoidoscopia flexible con mayor frecuencia, y de inicio a edades tempranas.

Teniendo en cuenta la posibilidad de recurrencias, especialmente en los dos primeros años, es necesario realizar un cuidadoso seguimiento tras la extirpación del tumor.




viernes, 9 de marzo de 2012

PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE MAMA




-       AUTOEXPLORACION MAMARIA

Información para la mujer sobre la autoexploración de las mamas

Detectar un cáncer de mama lo antes posible aumenta en gran medida las probabilidades de que el tratamiento tenga éxito. El tamaño y la extensión del cáncer de mama son los factores más importantes para establecer la expectativa de supervivencia una vez que se diagnostica esta enfermedad.

Mediante la revisión regular de las propias mamas, las mujeres podemos notar cualquier cambio que se presente. El mejor momento para hacerlo es una semana después de terminada la menstruación, cuando las mamas no están sensibles ni inflamadas. Si las reglas no son regulares, la autoexploración se puede realizar el mismo día todos los meses. La exploración de las mamas no debe ser interrumpida por la presencia de embarazo o lactancia, situaciones en las que debe  seguir realizándose la autoexploración.   Poseer implantes en la mama tampoco es motivo para dejar de hacerlo.

¿Como puedo hacer para detectar bultos anormales en las mamas?

Parada frente al espejo observaré mis mamas, es importante detectar bultos, cambios en la piel, zonas engrosadas, aumentos raros de tamaño o una mama mas baja que otra.  Observar los pezones, vigilar la presencia de secreción o sangre, cambios en la piel de los mismos como hoyuelos o retracción del pezón.

En primer lugar me observaré en el espejo con los brazos a lo largo del cuerpo.
Todavía en frente del espejo, con las manos por detrás de la cabeza y presionando suavemente la parte de atrás de su cuello. ¿Hay algún cambio en el aspecto de las mamas desde el mes pasado?

A continuación hago fuerza con las manos en la cintura, inclinándome ligeramente hacia adelante, forzando los hombros y los codos hacia delante miraré si hay cambios en la apariencia y contorno de las  mamas desde la última vez que me he mirado.

Mientras estoy en la ducha y con la piel jabonosa, con el brazo izquierdo levantado, presiono con las yemas de 3 o 4 dedos  la mama izquierda. Después con el brazo derecho levantado palpo la mama de este lado. Hago la presión de manera firme comenzando por la parte de fuera de la mama y sin levantar las yemas de los dedos voy avanzando haciendo círculos alrededor de la mama hasta llegar al pezón. Me aseguraré de haber examinado la mama completamente. De la misma manera, examino el área entre la mama y la axila y la axila misma. ¿Hay algún bulto por debajo de la piel? Aprieto suavemente el pezón. ¿Sale algo de líquido?

Acostada, con la mano izquierda detrás de la cabeza, con los 3 dedos del medio de la mano derecha presiono sin prisa toda la superficie de las mamas. Empiezo por la parte de fuera y continúo alrededor de la mama en círculos, acercándome al pezón con cada círculo, después que he terminado de revisar las mamas, oprimo suavemente y miro si sale líquido por el pezón. Haga lo mismo con la mama derecha. Para hacer esta exploración puedo poner una almohada o cojín debajo del hombro izquierdo y después debajo del hombro derecho (su posición coincide con la mama que reviso).


Si encuentro algo que me llame la atención, algo que no estaba la última vez que me miré iré a ver a mi médico de familia para consultarle.

martes, 6 de marzo de 2012

ONCOLOGÍA


-       HÁBITOS DE VIDA Y CÁNCER

¿Por qué se produce el cáncer?

Las causas de enfermedad y de mortalidad prematura o evitable (se entiende como mortalidad evitable o prematura la debida a causas prevenibles o evitables mediante cambios en los hábitos de vida, medidas preventivas o programas de detección precoz) más importantes en los países de mayor nivel socioeconómico son el cáncer, las enfermedades cardio y cerebrovasculares, los accidentes de tráfico y el SIDA.

Al hablar de cáncer hablamos de un conjunto de procesos que tienen distintas causas, pero que en su conjunto han demostrado una tendencia creciente en su incidencia, paralela al aumento del nivel de vida y la longevidad. El cáncer de mama es el más frecuente en mujeres y el de pulmón en hombres,  claramente asociado a un mayor hábito tabáquico en hombres en las décadas pasadas, pero que está cambiando con el aumento de la frecuencia de mujeres fumadoras.

Si bien, en algunos tipos de cáncer hay causas específicas, como es el caso del cáncer de cuello uterino, provocado por la infección crónica por algunos tipos del virus del papiloma,  frente al cual se está en proceso de comercialización de una nueva vacuna que, aplicada en mujeres antes del inicio de la actividad sexual, permitirá prevenir este cáncer, los estilos y hábitos de vida tienen una influencia significativa en el riesgo de cáncer de las personas.

Se estima que en los países desarrollados, un tercio de las muertes por cáncer está asociada al consumo de tabaco y, otro tercio, a hábitos dietéticos y falta de ejercicio físico.

¿Qué hábitos de vida están asociados a un mayor riesgo de cáncer?

Los hábitos personales más importantes son:
  • Consumo de tabaco.
  • Falta de ejercicio físico.
  • Dieta alimenticia hipercalórica y con escasez  de frutas y verduras.
  • Abuso  habitual de bebidas alcohólicas.

¿Cuáles son las recomendaciones de hábitos de vida básicos para reducir el riesgo de padecer un cáncer?

Es posible reducir el riesgo de padecer cáncer si se siguen las siguientes recomendaciones:
  • No consumir tabaco, en ninguna de sus formas.
  • Mantener un peso adecuado, equilibrando las calorías que se aportan al organismo a través de los alimentos, con las  que se gastan por el ejercicio físico, adaptando la dieta a la edad y al nivel de ejercicio físico de cada persona. Debe tenerse en cuenta que, en general, la dieta elaborada y consumida en casa o en comedor colectivo (escolar o laboral con control nutricional de los menús) es más equilibrada y permite su consumo en un tiempo más prolongado y pausado, que aquellas dietas basadas en tentempiés, ingesta de bollos, sándwiches, bocadillos, hamburguesas o similares, sustituyendo a la comida tradicional.
  • Adoptar el hábito de realizar todos los días ejercicio físico (ir caminando en los desplazamientos diarios, subir escaleras en vez de utilizar el ascensor, hacer una tabla de ejercicios,  ir al gimnasio; dar paseos, hacer deporte adecuado a la edad y estado físico…etc.). Se recomienda el ejercicio físico, de moderado a intenso, durante 45-60 minutos al día, 5 días a la semana, o como mínimo tres días.
  • Mantener una dieta alimenticia rica en frutas y verduras, reduciendo la ingesta de proteínas animales y grasas (en especial las grasas de origen animal y saturadas, como los aceites de palma o coco). Las dietas mediterránea y atlántica tradicionales han demostrado ser de las más equilibradas.
  • Limitar el consumo de bebidas alcohólicas a un máximo de una bebida al día en mujeres y dos en hombres (se considera una bebida a una cerveza, un vaso pequeño de vino, una copa, un cóctel o similares).

Otras medidas preventivas de demostrada eficacia son la participación en los programas de detección precoz de cáncer de mama en mujeres de 50 a 70 años, y la vacunación sistemática de todos los niños, durante la infancia y frente a la hepatitis B, así como la prevención del cáncer de piel mediante de utilización de cremas de protección solar siempre que se esté expuesto al sol durante largos periodos de tiempo.




miércoles, 29 de febrero de 2012

LA ALIMENTACIÓN EN EL NIÑO


§      QUÉ HACER ANTE UN NIÑO QUE NO COME.


  1. Descartar una enfermedad subyacente (inapetencia secundaria).
Ante un niño que no come, hay que descartar un proceso patológico de base. Cuando es así, suele acompañarse de dolor abdominal, fiebre, náuseas…, pero no siempre, consultar a su médico-pediatra.

  1. Introducir alimentos nuevos de forma gradual.
Al principio de cada comida, cuando el niño tenga más apetito. Si rechaza algún alimento, introducirlo en la dieta con otro que guste más, y condimentarlo o modificar su textura, para  lograr  una mayor aceptación (espaguetis con carne y verduras, leche saborizada...). Cuando se ofrezca un alimento nuevo al niño, hacerlo de forma atractiva, exponerlo repetidamente, hasta 8-10 veces.

  1. No utilizar los alimentos como premio o castigo.
No sólo es ineficaz para mejorar su apetito, sino que interfiere en el aprendizaje de unos hábitos alimentarios correctos. En algunos casos, es conveniente  establecer  normas  de conducta alimentaria. Hay que procurar, no perder la paciencia. El niño inapetente es, a veces, un niño manipulador.

  1. Diversificar y enriquecer los alimentos.
Comer  en pequeñas tomas,  incluyendo todos los tipos de alimentos.  La dieta variada estimula el apetito, cubre las necesidades y conforma hábitos alimentarios sólidos para la edad adulta. Debe incluirse  diariamente, alimentos de todos los grupos, en proporción adecuada (véase pirámide). Es aconsejable conocer los menús del colegio para complementarlos en casa. Es recomendable, aumentar la densidad calórica y nutritiva de los alimentos en las etapas que coexistan con inapetencia, utilizando alimentos para enriquecer los  platos como, clara de huevo, leche en polvo entera, almendras trituradas etc.

  1. Distribuir regularmente las comidas.
Distribuir la comida en 5 tomas al día. Si el niño no come durante una comida, se debe esperar hasta la siguiente con el fin de no perder el ritmo de horarios. Evitar que el niño coma entre horas. El desayuno debe ser una verdadera comida e incluir: leche u otro lácteo, cereales o tostadas con mantequilla y mermelada, o un pequeño bocadillo. Un buen desayuno mejora el rendimiento intelectual y la concentración de los niños. No está justificada la ingesta de leche descremada en el niño sano. Los padres deben decidir qué alimentos va a tomar el niño, pero debe ser éste el que decida cuánta cantidad quiere comer. Controlar el horario de las comidas. Entre horas no debe tomar chucherías o alimentos que puedan quitarle el apetito.

  1. Evitar alimentos poco nutritivos que quitan el apetito.
Una comida sana y equilibrada facilita la adquisición de hábitos alimentarios adecuados en la infancia, que conformarán los hábitos en la edad adulta. En esta etapa, y mas aún si el niño es inapetente, debe limitarse el consumo de bebidas refrescantes azucaradas y de alimentos que reducen el apetito hacia los alimentos básicos: productos de pastelería y bollería, chocolate, golosinas, snacks. En ningún caso deben utilizarse bebidas alcohólicas durante la infancia. No prohibir de forma severa ningún alimento ya que puede hacer más atractivo su consumo.

  1. Presentar los alimentos de forma atractiva.
Cuidar con esmero el acto de comer, tratando de enriquecerlo con el mayor número de estímulos sensoriales gratificantes. Los niños más mayores deben participar en la elección y confección de su dieta, y en la preparación de la mesa. Si el niño tiene edad suficiente, debe comer por si mismo, sin distracciones y en un tiempo prudente, unos 30 minutos.

  1. Favorecer la actividad física.
El deporte moderado suele aumentar el apetito, y potenciar el desarrollo psicomotor y psicosocial del niño.

  1. Otras recomendaciones:
  •  Enseñar al niño a comer de todo y no abusar de nada.
  • Limitar el consumo de “calorías vacías” (golosinas, bebidas refrescantes, snacks…)
  • En el almuerzo y la merienda, ofrecer bocadillos preparados en casa, frutas y productos lácteos. No abusar de los embutidos.
  • El niño debe comer en la mesa con su familia (no antes ni después que los demás).

  1. La alimentación es un binomio indisoluble con el placer.
Al niño hay que enseñarle los valores positivos de comer higiénico y sano, sin olvidar la forma de presentar los alimentos y factores externos que influyen en la satisfacción, y bienestar que proporciona la comida. La comida debe ser una experiencia grata. Crear un ambiente relajado y familiar, sin gritos ni presiones. No se le debe impedir comer como forma de castigo.

  1. El ejemplo de los padres como modelo de buena alimentación.
Muchas veces, es más efectivo que decir las cosas de palabra. Los padres y las personas que se encargan de la alimentación del niño deben tener una misma actitud frente a la comida, siempre de tranquilidad y firmeza.


  SI NO PUEDE CUMPLIR ESTOS CONSEJOS, CONSULTE A SU MÉDICO.

Puede descartar carencias o subcarencias vitamínicas y minerales, que pueden causar anorexia, y mejorar espectacularmente con un suplemento vitamínico mineral durante un tiempo.





martes, 28 de febrero de 2012

NUTRICIÓN Y CÁNCER



§      LA NUTRICIÓN EN LAS PERSONAS CON CÁNCER.

¿Qué es la desnutrición?
La nutrición es un proceso fundamental para la vida, y en los pacientes con cáncer influye de manera importante favoreciendo la curación, la lucha contra las infecciones y en el mantenimiento de una buena actividad vital.
La pérdida de peso no intencionada en las personas enfermas que padecen un cáncer, tiene  relación con una disminución de la calidad de vida y un agravamiento o peor pronóstico de la enfermedad. Además, tiene un valor predictivo de la respuesta al tratamiento; así, un paciente bien nutrido tiene mejor pronóstico y responde mejor al tratamiento, independiente del estadío tumoral y del tipo de células del tumor

La desnutrición en el paciente con cáncer, se produce cuando existe un desequilibrio entre la ingesta de nutrientes y las necesidades de los mismos que precisa el organismo para su funcionamiento.

¿Por qué se produce?
La desnutrición en las personas  con cáncer, se produce por la confluencia de distintos factores:
1.         Factores directamente relacionados con el tumor:
-         Cuando éste se produce en un órgano del aparato digestivo y dificulta la alimentación (obstrucción, mala absorción), fundamentalmente en tumores de cabeza, cuello y tracto digestivo.
-         Por las alteraciones en el metabolismo que provocan sustancias producidas por el tumor.
-         Por las alteraciones en el metabolismo de la glucosa, de los lípidos y en el de las proteínas (disminución de síntesis de proteínas). Se producen principalmente en tumores sólidos, pulmón, páncreas y vías digestivas superiores.

Estas alteraciones metabólicas suelen ser las causantes del denominado "Síndrome Caquexia-Anorexia" que afecta a un número elevado de pacientes con cáncer (hasta un 80% en las fases más avanzadas), y en muchos de ellos es causa directa de la mala evolución de la enfermedad.
Se caracteriza por:
  • Pérdida de peso,
  • Disminución del apetito (anorexia),
  • Debilidad (astenia), asociada a la pérdida de peso, grasa y masa muscular (caquexia).
  • Suele acompañarse de náuseas, anemia, sensación de saciedad, y alteraciones del gusto y del olfato.
2.         Factores relacionados con el tratamiento del tumor:
-        Cirugía: Se producen alteraciones en la nutrición en cualquier paciente intervenido quirúrgicamente, pero sobre todo, en cirugía mayor y del aparato digestivo. La cirugía aumenta los requerimientos de energía y proteinas en el proceso de cicatrización y en la lucha contra la infección. Además, puede conllevar la extirpación de órganos que limiten físicamente la alimentación.
-        Radioterapia: Los efectos secundarios (astenia, anorexia) suelen aparecen entre la primera y segunda semana del inicio del tratamiento, y pueden durar hasta varias semanas después de finalizarlo.
La radioterapia en cabeza y cuello puede provocar anorexia, inflamación de la boca y la faringe, caries e infecciones bucales; en el tórax, genera esofagitis, alteraciones en el tránsito esofágico, y reflujo; en el abdomen, puede provocar diarrea, vómitos, enteritis y alteraciones en la absorción intestinal.
-        Quimioterapia: Produce frecuentemente inflamación de las mucosas, náuseas y vómitos, inflamación intestinal, alteraciones del gusto y del olfato, con importante influencia en la nutrición.
-        Inmunoterapia: puede conllevar fiebre, náuseas, vómitos, cansancio y anorexia.

El estado nutricional influye de forma determinante en la tolerancia del paciente a todos estos tratamientos.

3.         Factores relacionados con otros hábitos del paciente:
-        El consumo de tabaco y alcohol genera alteraciones nutricionales por la disminución del apetito que producen.
-        El alcohol puede interferir en la absorción de diversos nutrientes como el ácido fólico, la vitamina B12, el zinc o el magnesio.
-        La falta de hábitos higiénicos bucodentales genera alteraciones en la boca: gingivitis, pérdida de piezas dentales... lo que puede conducir a una ingesta  inadecuada de alimentos y nutrientes.

¿Cómo se diagnostica?
La valoración nutricional de los pacientes con cáncer es un elemento esencial en la atención médica, tanto para detectar los pacientes con riesgo de desnutrición, como para iniciar las medidas nutricionales adecuadas desde el momento del diagnóstico.
La situación nutricional se  valora basándose en datos clínicos del estado físico y en  resultados analíticos:
  1. Los datos fundamentales en la valoración nutricional son la magnitud de la pérdida de peso no esperada,  y el tiempo en el que se produce. Un peso menor del 85 % del peso ideal indica desnutrición. Midiendo la relación entre el peso y la talla, y el grosor del pliegue de la piel en el brazo, puede también valorarse el grado de la desnutrición.
  2. Datos analíticos como la determinación de proteínas en la sangre o el recuento de linfocitos.
  3. Valoración global del médico utilizando otros datos de la historia clínica, de la exploración física y de los análisis.
¿Cómo se evita y trata la desnutrición?
El objetivo del tratamiento nutricional en el paciente con cáncer va a variar dependiendo de si está en fase curativa o en fase paliativa. Los objetivos en la fase curativa son:
  • Corregir las alteraciones nutricionales previas al tratamiento,
  • Mejorar la tolerancia y la respuesta al tratamiento oncológico,
  • Mejorar la calidad de vida.
Como norma general, los requerimientos nutricionales en el paciente con cáncer  son: entre 30-35 Kcal/Kg/día y 1´5-2 gramos de proteínas por día.
Mientras sea posible, se debe utilizar la vía oral.
En las personas  con cáncer hay que tener en cuenta, para intentar contrarrestarlos, los siguientes síntomas relacionados con la nutrición:
  • Tiene alteraciones en el gusto.
  • Ha tenido cambios en el olfato.
  • Tiene dificultad para comer.
  • Hay sequedad de boca.
  • Hay náuseas y/o vómitos.
  • Ha disminuido el apetito.
  • Tiene saciedad precoz tras la ingesta.
  • Se produjeron alteraciones del hábito intestinal.
  • Se rechazan los alimentos.
  • Hay dolor.
1. Recomendaciones dietéticas generales que permitan mejorar la alimentación de todo paciente con cáncer:
  • Realizar entre 5-6 comidas pequeñas al día.
  • Adaptar el horario de comidas, sabiendo que por la mañana, se toleran mejor los aportes calóricos más altos.
  • Aprovechar para realizar comidas fuertes en los momentos de mayor ánimo y menor fatiga.
  • Variar al máximo las comidas, cuidando especialmente su presentación, buscando un ambiente agradable.
  • Se debe mantener una higiene bucal adecuada después  de la ingesta.
  • Masticar lentamente y con la boca cerrada, para evitar tragar aire.
  • Ingerir líquidos preferiblemente después de las comidas, evitando las bebidas gaseosas.
  • Evitar las comidas con sabores y olores fuertes.
  • Evitar las temperaturas extremas de los alimentos.
  • Evitar picantes y alimentos que produzcan gases.
  • Adaptar la textura y consistencia de los alimentos a la situación de cada paciente. Suelen tolerarse mejor los alimentos al horno o hervidos. Los  fritos y rebozados producen saciedad precoz.
  • Tomar alimentos ricos en calorías o proteínas (mantequilla, nata, frutos secos, helados, miel, queso, membrillo...), y evitar que otros poco calóricos y de mucho volumen reemplacen a los  más energéticos, y sustituirlos por comidas que incluyan en un solo plato, todos los componentes de la dieta equilibrada: puding, pasteles de carne o pescado con verduras.
  • En pacientes con dolor o dificultad para  tragar, se deben utilizar alimentos de consistencia blanda, mediante la  trituración. Si presentan dificultad para tragar líquidos, debe tomarlos más pastosos o en forma de agua gelificada (preparación alimenticia de venta en farmacias).
2.  Recomendaciones específicas:
-          Pacientes con alteraciones del gusto:
o       Evitar las temperaturas extremas de los alimentos.
o       No se aconsejan alimentos con olores o sabores intensos (té, café, chocolate...).
o       Eliminar las carnes rojas, y sustituirlas por pollo, pavo, jamón cocido...
o       Utilizar salsas que modifiquen el sabor de los alimentos.
o       Si la carne repele al paciente, sustituirla por pescado, aves o queso. Pequeñas albóndigas en la sopa pueden ayudar a tolerar la ración proteica.
o       El zumo de fruta ayuda a tolerar los alimentos.
o       Utilizar suplementos de zinc.

-          Pacientes con alteraciones del olfato:
o       Evitar alimentos como el café, pescado, coliflor, espárragos, cebolla, etc., con aromas muy penetrantes
o       Comer los alimentos fríos, sin calentar; esto facilita su tolerancia.
o       Las carnes hervidas despiden menos olor que las preparadas en plancha o en horno.
o       La mezcla de los alimentos con gelatina disimula el olor de estos.

-          Pacientes con inflamación de las mucosas del tracto digestivo superior (boca y garganta):
o       Evitar los alimentos ácidos, fritos, amargos, picantes, muy salados o muy condimentados.
o       Evitar las verduras crudas, las frutas verdes, y las bebidas gaseosas.
o       Dar preferencia a los alimentos blandos o triturados: purés, huevos, flan, natillas, cremas, etc., suele ser bien toleradas. En caso extremo utilizar líquidos.
o       Si el paciente tiene una ingesta escasa, se deben añadir alimentos ricos en proteínas (queso, clara de huevo, pollo...), grasos (mantequilla, aceite, nata...), y ricos en hidratos de carbono (miel, zumos...).
o       Los suplementos con glutamina parecen disminuir la inflamación de las mucosas secundaria a la radioterapia.
o       En general se tolera mejor la comida fría o a temperatura ambiente que la caliente.

-          Pacientes con náuseas y/o vómitos:
o       Utilizar alimentos fríos o a temperatura ambiente, de textura suave.
o       Evitar fritos, ácidos o alimentos muy condimentados.
o       Evitar beber en las comidas, tomando los líquidos en pequeños sorbos.
o       Consumir los alimentos en pequeñas porciones varias veces al día.
o       Dar alimentos secos al inicio del día (galletas, biscottes).
o       Elegir alimentos sin grasa y tomarlos en porciones pequeñas.
o       Comer siempre lentamente y masticando bien.
o       Los alimentos salados son mejor tolerados que los dulces y siempre mejor que los grasos.
o       No mezclar en la misma comida alimentos fríos y calientes. Realizar por separado las comidas frías de las calientes y valorar cuales son mejor toleradas.

-          Pacientes con diarrea:
o       Beber abundantes líquidos.
o       Excluir la leche y los derivados.
o       Limitar el consumo de alimentos grasos.
o       Evitar los alimentos que producen gases, el café y el chocolate.
o       Evitar el pan, cereales integrales y sustancias que pueden irritar el intestino como especias, frituras y alcohol.
o       Alimentos especialmente aconsejados: Agua de arroz, agua de manzana hervida, té, pan tostado, manzana en compota o asada al horno, membrillo, puré de patata, zanahoria cocida, plátano maduro. Pollo, pavo o ternera hervida.
o       Se deben fraccionar las comidas en más turnos de pequeñas cantidades.
o       Se aconseja beber entre comidas para asegurar una buena hidratación. La limonada alcalina evitará las pérdidas de electrolitos.

-          Pacientes con sequedad de boca:
o       Utilizar alimentos cocinados de forma jugosa.
o       Tomar estimulantes de la salivación: piña natural, cubitos de hielo, caramelos sin azúcar...
o       En algunos casos pueden recomendarse medicación estimulante de la secreción de saliva.
o       Mascar goma sin azúcar.
o       Extremar la higiene bucal.

-          Pacientes con estreñimiento:
o       Aumentar el consumo de fibra: cereales, verduras, frutas, pan integral...
o       Añadir fibra a las comidas (cereales completos, verduras, salvado).
o       Beber abundante líquido.
o       El ejercicio regular ayuda a evitar este problema.

3. En pacientes que no toleran la alimentación normal puede estar indicada la llamada Alimentación básica Adaptada, prescrita por el médico y que comprende dietas trituradas de alto valor nutricional (puré, cereales, compota), modificadores de textura (espesante, gelatinas, agua gelificada) o módulos enriquecedores de dieta con determinados nutrientes.

4. En algunos casos puede ser necesario el tratamiento con distintos medicamentos que pueden actuar sobre el aumento del apetito.

5. Cuando a pesar de las recomendaciones nutricionales, la ingesta del paciente no cubre sus necesidades, puede ser necesario utilizar los suplementos nutricionales.
Son productos dietéticos que pueden ser completos (satisfacen todas las necesidades y pueden ser utilizados como única alimentación), o parciales.
Se recomienda tomarlos entre las comidas para que no disminuyan el apetito. Se pueden utilizar como sustitutos del agua en la toma de medicamentos. Pueden ser fórmulas en polvo, liquidas o  de consistencia cremosa.

6. Nutrición artificial. Cuando el paciente no puede nutrirse de forma adecuada por vía oral se podrá utilizar una nutrición artificial por vía enteral (a través de una sonda que llega hasta el estómago), si el intestino pude funcionar, o por vía parenteral (mediante la inyección de sueros) si no se puede utilizar la vía digestiva.

No todos los paciente neoplásicos con pérdida de peso, se benefician del soporte nutricional con nutrición enteral o parenteral, siendo  necesario que el médico valore, de forma individualizada, los beneficios posibles y los  riesgos de desarrollar complicaciones.