sábado, 25 de junio de 2011

TRECE LINEAS PARA VIVIR

1.      Te quiero no por quien eres, sino....... por quien soy cuando estoy contigo.
2.      Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
3.      Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser.
4.      Un verdadero amigo es quien te toma de la mano, y te toca el corazón.
5.      La peor forma de extrañar a alguien, es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
6.      Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa.
7.      Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para una persona tú eres el mundo.
8.      No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo.
9.      Quizá Dios quiera que conozcas mucha gente equivocada antes de que conozcas a la persona adecuada, para que cuando al fin la conozcas sepas estar agradecido.
10.  No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió.
11.  Siempre habrá gente que te lastime, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando, y sólo ser más cuidadoso en quien confías dos veces.
12.  Conviértete en una mejor persona y asegúrate de saber quien eres antes de conocer a alguien más, y esperar que esa persona sepa quien eres.
13.  No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos te las esperas.

  Gabriel García Márquez

PROBLEMAS EN EL MANEJO DEL DOLOR

Millones de personas sufren dolor y muchas de ellas no consiguen controlarlo. A pesar de la evolución en los tratamientos y en el conocimiento de la génesis de este síntoma, los médicos no pueden aliviar el sufrimiento de todos estos pacientes.

"Para la mayor parte de los afectados, la presencia de dolor crónico compromete todos los aspectos de su vida y de las vidas de sus seres queridos", el 20% de la población mundial sufre este problema.

Aunque se trata de un trastorno muy común, las personas que lo padecen "continuarán sufriendo en un futuro inmediato algún grado de dolor independientemente de los tratamientos que reciban".

Se han realizado estudios en los que se analizan las opciones terapéuticas más populares para el manejo del dolor crónico y concluyen que, "por sí misma, ninguna de ellas es suficiente para eliminar el dolor y para tener un efecto notable en la función física y emocional de los pacientes".

"Los resultados presentados dan que pensar". "Existe una gran necesidad de ir más allá de si una terapia es eficaz y preguntarse qué tratamientos son útiles, para qué pacientes, con qué resultados y en qué circunstancias".

Dolor postoperatorio

Otra de las formas más frecuentes de dolor es el que aparece después de una intervención quirúrgica. Muchas operaciones frecuentes, como las mastectomías, toracotomías, la reparación de hernias o las cirugías cardiacas causan lo que se conoce como dolor postoperatorio persistente en un 30% de los pacientes.

"A pesar de la introducción de nuevas guías y principios terapéuticos y de los esfuerzos educativos, los datos recogidos por todo el mundo sugieren que el dolor postoperatorio sigue estando mal abordado”.

Dolor en el paciente oncológico

Una de las muchas adversidades a las que se enfrentan los pacientes oncológicos es el dolor. La presencia de este síntoma varía en función del tipo de cáncer y la extensión, además de otros factores, y oscila entre el 15% y el 75% en los tumores sólidos.

En estos pacientes, "el dolor es rara vez un problema aislado”. Y por este motivo su abordaje no se debe realizar sin tener en cuenta el estado general del paciente.

"Los esfuerzos para mitigar el dolor son bienvenidos, pero no mejorarán adecuadamente la calidad de vida o reducirán el sufrimiento si se aplican ignorando todas las preocupaciones del paciente asociadas con una enfermedad grave que amenaza su vida”.

La solución podría estar en introducir los cuidados paliativos -tradicionalmente utilizados en los últimos momentos de la vida- en el manejo del paciente oncológico desde el momento del diagnóstico. Con ellos, "existe una creciente esperanza de que estos enfermos puedan vivir el cáncer con el mínimo sufrimiento".

viernes, 24 de junio de 2011

MODELO DE MODIFICACIÓN DE LA CONDUCTA

Las bases teóricas del modelo de modificación de la conducta, están fundadas en los principios del conductismo, los cuales ya se han expuesto, y forma parte de un racimo de técnicas y modelos que derivaron de éste.

Este modelo, se centra más en las situaciones específicas que controlan la conducta del problema, que en los factores que propiciaron su desarrollo, es decir, tiene en cuenta la situación inmediata, muchas veces obviando los antecedentes históricos que se reúnen para esta. En el modelo de modificación de la conducta, se pretende justamente eso, el cambio conductual en una situación, a través de técnicas experimentales de estímulo- respuesta.

Estos cambios en las conductas presentes en diferentes situaciones, responden a dos estrategias generales, las que pueden ser usadas de manera conjunta o por separado. La primera de estas, consiste en modificar las conductas del paciente sin cambiar los factores ambientales presentes en el contexto, y la segunda, pretende cambiar los factores del ambiente para modificar la conducta problemática en dicha situación.

Los pasos a seguir en el modelo de modificación de la conducta son los siguientes:
  • Identificar el problema
  • Buscar caminos que faciliten el cambio
  • Analizar las condiciones para controlar el problema conductual y determinar el camino para conseguir el cambio.
  • Establecer el objetivo y plan base de tratamiento, para la modificación de la conducta.
El objetivo principal de este modelo, lo constituye el aumento de conductas deseables, y la disminución de las indeseables, con el fin de elevar la calidad y salud de la vida, lo cual se lleva a cabo a través de métodos de control para la obtención de estos resultados, como son los siguientes:

  1. Métodos de reforzamiento: actúan sobre la probabilidad de cualquier respuesta.
    • Reforzamientos Positivos: a través de la recompensa o estímulo grato, como  por ejemplo: el dinero, el alimento o la atención.
    • Reforzadores Negativos: Trata de eliminar estímulos no placenteros, tales como el dolor, las amenazas o las reprimendas.
  2. Métodos Punitivos: Reducen la posibilidad de cualquier respuesta
    • Presentación de estímulos adversos o no placenteros
    • Supresión de estímulos placenteros o de recompensa
  3. Método de Extinción: Reduce la posibilidad de cualquier respuesta y consiste en la supresión de los reforzadores.

VENTAJAS y DESVENTAJAS DEL MODELO DE MODIFICACIÓN DE LA CONDUCTA

VENTAJAS

  • Esta forma de intervención tiene claro los fines y apunta a los cambios de conducta, cuyos resultados se pueden medir con exactitud.
  • En un tiempo breve resuelve los síntomas graves y agudos de problemas específicos; mientras que en otros modelos se requiere de un tiempo más prolongado.
  • Camino claro, válido y específico, acentuando el aprendizaje social.
  • Objetivo, metódico, científico, organizado, concreto y explícito.

DESVENTAJAS
  • La intervención se basa en técnicas de modificación de la conducta que, para algunos, son incompatibles con los principios de autonomía y libertad, debido a la manipulación y uso del indivíduo, obviando el autocontrol y autodominio.
  • Se polariza la diferencia de los roles y status, entre el profesional y el sujeto, lo que hace que la relación sea poco dinámica y paternalista.
  • El modelo interpreta estrictamente la conducta en relación causa-efecto, sin dejar lugar a los valores, elecciones morales o juicios éticos del hombre.
  • La modificación de la conducta no encaja a veces con determinadas prácticas culturales. La inadaptación puede ser fruto de un proceso de sobrevivencia.


LA TEORÍA CONDUCTISTA

El conductismo, de la mano de Watson, por primera vez concentra su interés en el estudio propio de la conducta, y su relación con el medio, rechazando el interés por la conciencia y la mente. En sus primeros momentos, esta teoría apunta a la aceptación de la validez de los principios del aprendizaje y de la modificación de la conducta, a través del aumento del repertorio de conductas deseables, o la disminución de las contrarias, usando procesos de reforzamiento o castigo heredados del condicionamiento clásico de Pavlov y el operante de Skinner, que entre sus principios y características se establecen las siguientes:
  • Determinismo: descubrimiento de las relaciones entre causas y efectos, para la prevención de determinados fenómenos.
  • Experimentalismo: cada cosa debe someterse a verificación experimental, lo cual derivará en la solución para cada problema.
  • Parcimonia: frente a varias teorías explicativas, el conductista sabrá elegir la menos compleja y la más apropiada, en especial frente la relación ambiente conducta.
  • Operacionismo: para que los conceptos sean validados en la práctica científica, estos deben ser traducibles en operaciones concretas.
  • Ambientalismo: busca en la interacción con el ambiente, la explicación de la conducta de un sujeto en determinada situación.
Aunque esta teoría fue tachada, en sus comienzos, de simplista y mecánica; hoy en día, la revolución conductual pretende dejar de lado la separación y el aislamiento característico de su primera etapa, y aspira a la generación de un paradigma de integración entre los métodos conductista y los no conductista, lo que se reflejaría en un enfoque más amplio y abarcador de la problemática biopsicosocial humana.

miércoles, 22 de junio de 2011

FOBIAS SEXUALES

Las diez fobias sexuales más comunes
Afectan a más personas de las que creemos y el promedio de edad cada día es más bajo, llegando a situarse entre jóvenes de 20 años o incluso menos.

Las fobias sexuales son miedos irracionales que manifiestan algunas personas aunque en realidad no se den cuenta de que es una amenaza real, ya que van mucho más allá del miedo y es un momento de bloqueo total.
El hecho de padecer una fobia sexual no implica que no desees tener relaciones, que tu cuerpo no reaccione ante un estímulo sexual. Por supuesto que esto provoca una gran frustración, aún más acentuada en quien padece una fobia que no le permite desahogar la tensión sexual que su cuerpo sí que siente. Esa frustración suele traducirse en eyaculación precoz en los hombres y en dispareunia en el caso de la mujer (dolor durante la penetración).
Hay muchas mujeres que tienen miedo a ser penetradas y llevan ese miedo hasta tal punto que sienten pánico hasta a colocarse un tampón o ir al ginecólogo. Esta fobia se conoce con el nombre de vaginismo y sólo se da en mujeres.
La venustrafobia es la fobia que tienen los hombres a las mujeres hermosas. Para ellos, enfrentarse a una mujer bella es más que un dolor de cabeza.
Para determinadas personas su miedo está en hablar sobre temas eróticos, es el mayor trauma al que se pueden enfrentar y no tiene nada que ver con la vergüenza. Este miedo recibe el nombre de erotofobia.
Otra de las fobias más comunes es la gimnofobia, que consiste en el miedo a la desnudez propia y ajena. Normalmente tiene un componente claro en la comparación que estas personas realizan entre los cuerpos que les rodean y los cuerpos que tienen idealizados en su mente.
El fetichismo es la parafilia sexual que conlleva el uso de artículos inanimados, tales como ropa o juguetes sexuales para la consecución del placer sexual. No se convierte en fobia hasta que no llega a la obsesión.
Aunque parezca imposible para muchas personas, existe el miedo al sexo tal cual. Las personas que sufren esta patología tienen verdaderos bloqueos en momentos que deberían ser eróticos y agradables. Es la genofobia, uno de los miedos más comunes.
Si antes hacíamos referencia a la fobia más común de las mujeres, no podemos dejar atrás la más común entre los hombres: la medomalacufobia, el pánico ante la idea de perder la erección.
Otra de las fobias masculinas más comunes es la eurotofobia, que es el miedo a los genitales femeninos, tanto que les bloquea y les impide llegar a más en cualquier relación que comiencen.
La versión femenina de la eurotofobia es la falofobia, el pánico por el pene masculino (ya sea verlo o tocarlo).
En realidad, no existe una causa concreta, pero hay investigaciones que hablan de factores genéticos, ambientales e incluso experiencias traumáticas. Padecer una fobia y sentirse inseguro ante la falta de experiencia sexual, o tener miedo de no estar a la altura, no son la misma cosa. Lo segundo se supera con paciencia y práctica, y lo primero suele requerir la intervención de un especialista en Psicología.